lunes, 8 de julio de 2013

Conclusiones y recomendaciones

Arte Kratos, o la Artecracia, como nosotras lo llamamos, es un proyecto que pretende en un principio ofrecer a los artistas emergentes un espacio de calidad donde puedan exponer su trabajo, contando con la constante actualización de contenido en nuestras redes sociales.

Lo llamamos Artecracia, porque nuestra idea es transmitir a los artistas de manera fantástica que somos un país donde reina el arte, no los políticos ni el que tenga más dinero. El que comparte su arte con nosotros, demuestra que apoya la moción.

Nos encargamos de que la relación Artista – Arte Kratos fuera lo más interactiva posible, contactando a los talentos a través de las redes sociales. En cada post dejamos su Twitter, página Web o correo electrónico. Somos un equipo que entiende a las nuevas generaciones y también al público que, cuando se trata de algo que no conoce, prefiere ver imágenes que cuenten la historia antes que leer diez párrafos sobre él.

Orientamos nuestro proyecto en la ayuda a los artistas emergentes, realizamos un post que explica cómo podemos apoyar al talento nacional en 10 pasos, ya que detectamos un vacío en cuanto al manejo de las herramientas, muchos chicos ansían asistir a eventos culturales, o promocionar su arte y no lo hacen porque no saben cómo.

En nuestro viaje como caza talentos logramos hacer contacto con personas de toda Venezuela, bandas de Maracaibo, bailarinas de Valencia, teatreros de Caracas, caricaturistas de Barcelona, escritores de Miranda, entre otros. Descubrimos que hay talento excepcional en cada ámbito y que trabaja por encima de sus limitaciones, muchas veces afirmaron “yo no sé si pueda vivir de esto, por eso también estudio”.



Compartimos con ustedes un video que recopila parte de nuestro trabajo fuera de la red 2.0 y algunos detalles que tuvieron artistas en agradecimiento. 

¡Disfrútenlo!




Aproximación teórica

Guy Debord

A estas alturas del proyecto seguimos tomando como base los argumentos teóricos de Guy Debord, exaltando el arte de aquella persona con cualquier talento, más no busca la promoción del mismo. Los artistas, en este caso músicos, tuvieron la oportunidad de tocar lo que quisieron en un lugar público y Arte Kratos tuvo la oportunidad de captar ese momento. 

Con esto no se trato de hacerle publicidad a los artistas, sino más bien captar lo espontáneo del arte y que las personas de aquella plaza tuviera la ocasión de disfrutarlo. Arte Kratos, al igual que Guy Debord, apoya al arte en su estado puro, aquel que se mantiene fiel y real, no al comercial.

La actividad se llevo a cabo el domingo 7 de julio en la Plaza los Palos Grandes en Chacao. Con esta iniciativa se trato de llevar la música de estos artistas venezolanos  a la calle, porque en esto consiste el proyecto, ya que no solo se trata de reflejar o apoyar el arte en su estado puro sin buscar su comercialización, sino también de que los caraqueños tengan la oportunidad de disfrutar y respirar el arte en los espacios públicos, lo que a su vez lleva a la recuperación de los mismos.

Las personas presentes en la plaza se deleitaron con el talento y la música que se estaba produciendo. Todo aquello que  es arte y además se presenta directamente a la audiencia, se disfruta el doble.




Xabier Uria y Rodrigo Gramitto cubren de arte la Plaza Los Palos Grandes

Los guitarristas de las bandas b.i.d.a.i.a (@bidaiave) y Le Petit Chien Trio (@petitchientrio) decidieron compartir con nosotros en la Plaza Los Palos Grandes de Chacao un poco de blue bossa. Ambas bandas han tenido la oportunidad de tocar en diversos eventos como el Nuevas Bandas o el Kikiriwiki en la USB.

Si quieres disfrutar en vivo de estas excelentes bandas pásate este jueves 11 de julio por La Quinta Bar en las Mercedes.






Contacto:

Twitter: @Xabiuh y @rodrigogramitto

sábado, 8 de junio de 2013

Sam Miller: Baterista (Drums cover)

Samuel Mariña, mejor conocido como “Sam Miller” en YouTube, es un chico de 16 años de edad, de la ciudad de Caracas, con un talento increíble en la percusión, específicamente en la batería. A inicios del año 2013 publicó su primera serie de drums covers, la cual tuvo bastante éxito, Sam tiene la intención de sacar muchos más; es por esto que los invitamos a chequear su trabajo en los siguientes enlaces.



Sam Miller - Bombastic Meatbats- Need Strange ( Drum Cover)



Sam está participando en un concurso internacional y necesita el apoyo para llegar a la final. 
Es muy sencillo:

¡Apóyalo!


Ir al siguiente link: 

http://www.drumchannel.com/articles/Chad_Smiths_Bombastic_Drum_Contest_Entries_and_Voting , buscar el video titulado "Sam Miller - Bombastic Meatbats - Need Strange (Drum Cover)" y votar entre 1-5 estrellas.

En Venezuela hay talento y bastante, este chico es una prueba de ello.

miércoles, 5 de junio de 2013

Pistachos Band: Rock alternativo de Maracaibo

Grupo de rock alternativo, con influencias de géneros como el funk, rock, punk, indie, soft y ska.  Actualmente, cuentan con un repertorio de 10 temas. 

Ellos tuvieron la gentileza de enviarnos su material y Arte Kratos, con todo gusto, lo comparte con ustedes. 


¡Disfrútenlo! 






Contacto: 


Twitter: @pistachosband

Facebook: https://www.facebook.com/lospistachosband

viernes, 31 de mayo de 2013

Victoria el colibrí

Alberto Martínez, estudiante de Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello, compartió su blog con Arte Kratos. Una recopilación de emociones, críticas de cine, opiniones, cuentos y música. 

Presentamos uno de sus cuentos. Los invitamos a apreciar su arte y compartirlo. 

Victoria el colibrí


Se sentó en La estancia, un parque ubicado al este de Caracas, y decidió darle una dadivosa mirada al Ávila, sus ojos celestes hacían un gran matiz con el verde tan profundo y natural de aquel cerro que flanqueaba a la capital del país caribeño. Se preguntó qué sería vivir en una ciudad que tuviese los cuatro estaciones del año y cuán caótica sería la ciudad si los carros se deslizaran por el hielo, rió para sus adentros y se descubrió creyendo que las cifras de accidentes automovilisticos serían el doble o quizás el triple de las ya altas estadísticas.

Una hoja cayó sobre su cabeza y la trajo imperiosamente de su ensimismamiento, la tomo en sus manos, era pequeña, tenía unas cinco líneas que se dirigían desde el centro hasta los extremos, estaba un poco arrugada, tal vez el viento la había magullado antes de traerla a ella. Victoria tenía dieciséis años, no era muy grande, pero tampoco menuda, estaba entre el promedio de las niñas de su edad, 1.68 metros de altura. Poseía una cabellera abundante color ceniza, su tés era blanquecina, pero no pálida. La naturaleza la había premiado con un prominente busto, que hacía levantar pasiones entre los hombres más avezados en lanzar piropos.

Sin duda alguna no tenía la apariencia de una adolescente. El viento sopló y con él se llevó a la hoja. Victoria poseía la atención de un bebé recién nacido para las cosas importantes según los adultos, así que decidía constantemente no prestar atención a “lo importante de la vida”, sino a esas cosas que la llenaban de felicidad, como aquella hoja que volaba libre, quizás, feliz con el viento. Deseó ser un colibrí e ir por el mundo recolectando azúcar, posándose sobre la belleza de la naturaleza y recorriendo tantos lugares que con su forma humana jamás conocería.

Cerró los ojos, todo se hizo oscuro, pero no temía, el sonido la abrazaba, pero aún así estaba tranquila, la bocina de los autos sin cesar, los pasos de las personas que no se detenían, subían, bajaban, pero el tiempo no se detenía. Era una con el mundo, una con la naturaleza. Sintió como si le susurraran al oído que abriera los ojos lentamente, hizo acopio de toda su fuerza, era como si sus ojos de un momento a otro hubiesen pesado mucho, como si una fuerza misteriosa deseara que los tuviera cerrados.

De pronto ante sí tenía una flor y en su paladar había un dulzor, pudo ver un pequeño pico, se sobresalto, buscó sus manos con apremió y no las vio, trato de levantarse y descubrió que ya no tenía piernas. ¿Qué había pasado con ella? Hubo un grito en el vacío, pero se contuvo. Miró al cielo y sintió como se alejaba de la tierra: ¿era lo que creía? Se acerco de nuevo a la flor y de nuevo tenía un dulzor en su paladar, no veía manos ni piernas, pero sí un pequeño pico. Podía volar y hacerlo muy rápido, oía un aletear, pero era casí imperceptible, así que tuvo que agudizar su oído. ¡No lo creía, tenía alas! Podía volar, ser una con el viento, no había gravedad que la detuviese.



Fue por otra flor y por otra y por otra y entonces Victoria fue libre, de la naturaleza, una con el mundo. Ya no recordó más lo que fue, sino que aceptó en lo que se convirtió y fue feliz con lo que de repente tuvo, sin temor a lo que perdió, porque no importaba ahora el pasado, puesto que tenía un nuevo futuro, un nuevo porvenir.  

Alberto Martínez 

@AlbertMartinz